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Colombia sigue con lucha por automantenerse

La tala de bosques en Colombia llega a sitios inesperados

Noti-RSE

El fin de la guerra con las Farc hizo que nuevamente saliesen viejos problemas del país –haciendo que sean mucho más visibles, o incluso, se empeoren-. Ese es el caso de la deforestación, que en 2016 (en plena fase de armisticio con la guerrilla) creció 44 por ciento en comparación al 2015 y destruyeron casi 180.000 hectáreas de bosques, una superficie donde cabrían seis Bogotá, enteras.

Según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), Colombia tiene siete grandes targets de destrucción forestal, en las regiones de Chocó, Meta, Antioquia, Caquetá, Norte de Santander, Guaviare y Putumayo. Serios problemas para el ecosistema en la localidad neogranadina.

Allí habitan especies de todo tipo (503 animales y 2.194 vegetales). Entre esas especies, 31 ya están en vías de extinción, 5 en peligro crítico y 106 son únicas en su tipo en todo el mundo.

José Miguel Orozco, experto en política ambiental de la Facultad de Ingeniería Forestal de la Universidad Distrital, dijo:

“si bien en las negociaciones de La Habana se pronosticó el incremento de la deforestación durante el posconflicto –fenómeno que se ha presentado en varios países que pasaron por procesos de paz–, las autoridades ambientales no estaban preparadas para afrontar las consecuencias de la desmovilización de una guerrilla tan grande sobre las áreas que controlaban”.

Estos atentados contra los bosques no son un hecho aislado. En años recientes, los colombianos han talado casi seis millones de hectáreas; a razón de 20,4 hectáreas por hora, el más acelerado que se haya registrado.

Colombia pretende bajar a cero sus índices de deforestación para 2030. Y si eso no pasa, la investigadora Margarita Pacheco advirtió:

“si las iniciativas científicas y gubernamentales no están acompañadas de programas pedagógicos que nos permitan entender que la vida de cada colombiano, por más urbano que sea, está vinculada a los bosques, por lo cual no hay proyecto de desarrollo que justifique la destrucción ecológica”.

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