Colombia vive en alerta por falta de bosques

Cuando la selva de cemento busca apropiarse de terrenos…

Conciencia ambiental Novedades ecológicas

Noti-RSE

Una de las mayores riquezas de Bogotá, son los cerros orientales. Su conglomerado genera un telón de fondo con un paisaje digno de admirar y son un pulmón verde irremplazable para el mundo.

En fotografías de inicios del siglo pasado, y algunas del siglo XIX, se puede observar que entonces los cerros tenían poca vegetación y grandes cicatrices causadas por la erosión y la explotación de canteras.

“No sé quién fue el responsable, pero sospecho que fue la Empresa de Acueducto de Bogotá la que durante décadas se encargó de ir sembrando en los cerros pelados árboles de muchas especies” asegura un ambientalista de la región.

En la actualidad, todas las laderas están cubiertas de bosques que enamoran a primera vista, que las cuidan de la erosión, ayudan a bajar la contaminación del aire, protegen las quebradas que bajan de los cerros y resguardan a animales silvestres. No hay muchas ciudades con la fortuna de tener con un bosque tan grande en la misma capital del país.

Pero en días recientes, funcionarios de la CAR anunciaron que a partir del año que viene se iniciará una tala de 13.000 hectáreas de árboles en cerros orientales, sobre todo los eucaliptus, pinos y retamos.

Este daño permanente a la flora ‘no nativa’ de los cerros de la capital sería un delito ecológico y realmente aterrador para todos aquellos animales que habitan ahí. Este genocidio vegetal es similar a cualquier discriminación, sea cual sea su tipo.

Los bogotanos que habitan ahí, los nativos, y los que han llegado de otras partes del mundo, tienen el privilegio de tener un paisaje inigualable, y luchan por hacer frente a la tala. La CAR es un ente que si es capaz de tomar ese tipo de decisiones, y llevarlas a la práctica, puede afectar notablemente a los ciudadanos colombianos.