¿Cómo fomentar la sostenibilidad corporativa en tu equipo y finanzas?

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En el mundo empresarial es muy común oír hablar de productividad, rentabilidad y otras palabras u objetivos que se centran casi exclusivamente en los beneficios o la producción. Si lo pensamos, es lógico, al fin y al cabo una empresa que no rinde o no es rentable, está destinada a tener un futuro muy breve.

Sin embargo, si pensamos en el futuro, también debemos tener en mente factores externos. De nada sirve tener empresas completamente productivas, si el entorno en el que se encuentran está, a su vez, completamente devastado. Es por ello que, así como debemos intentar pensar en que nuestra empresa sea eficaz y eficiente, también debemos preocuparnos por el impacto que tiene en el medio ambiente.

No son objetivos contrarios, pero es necesario un estudio y determinación para combinar ambos y poder llevarlos a cabo. En este artículo veremos una posible hoja de ruta y ejemplos para motivarte a dar el paso.

Gran parte de las empresas en la actualidad no tienen la sostenibilidad entre sus prioridades. Si bien esta tendencia está cambiando, es imperativo darse cuenta de lo importante que puede ser este objetivo para una empresa. Más allá del impacto exterior, las empresas con ética y políticas ambientales sostenibles son cada vez más populares entre el público. Por ello es importante empezar cuanto antes y formar parte de este grupo de empresas concienciadas con el medio ambiente.

1. Simplificar el enfoque

Virar el enfoque de una empresa hacia uno más sostenible puede representar un gran desafío que afectará a todos los departamentos. Para no desanimarnos y, sobre todo, para no perder el rumbo ―y la cabeza― por el camino, es muy importante simplificar el enfoque y el proceso: identificar lo que realmente importa y priorizar acciones clave que generen el mayor impacto positivo.

El concepto de sostenibilidad debe estar claro. No se trata solo del medio ambiente, es un tema global de responsabilidad social y económica también. Esto quiere decir que debemos analizar y las operaciones y ver en cuáles se pueden lograr mejoras significativas. Por ejemplo, podemos evaluar cómo llevar la contabilidad de manera que podamos reducir la huella ecológica, revisar las prácticas de comunicación o los recursos humanos para optimizarlas.

Podemos decir que un enfoque simplificado comienza con un análisis exhaustivo para identificar los aspectos más críticos de la sostenibilidad dentro de la organización. Una vez identificados estos puntos, podremos establecer metas claras y alcanzables, basadas en datos y, por qué no, mejores prácticas del sector.

Otra acción que no se nos puede olvidar es la priorización de acciones clave. Si tenemos iniciativas podemos llevar a cabo que nos hagan ser más sostenibles y, a la vez, ofrezcan algún tipo de retorno de inversión tangible, deberán ser las que tengamos que tratar de implementar primero para que nos permitan más adelante llevar otras acciones menos rentables o no tan a corto plazo.

La combinación de todos, y otros factores que veremos más adelante, serán los que compongan la hoja de ruta que tendremos que seguir para conseguir un futuro más ecológico, verde y responsable con el entorno.

2. Establece objetivos

Un cambio de esta magnitud no se da de la noche a la mañana. Debemos tener paciencia y trazar un plan a largo plazo que nos permita llegar a cumplir nuestros objetivos en un plazo razonable. Como se suele decir, sin pausa pero sin prisa.

En el punto anterior ya hemos visto cómo a través del análisis, la simplificación y la priorización podemos aclarar las ideas. Esto será lo que nos allane el camino y nos permita establecer objetivos realistas enfocados hacia una sostenibilidad real.

Un buen comienzo, en relación al punto anterior, puede ser realizar auditorías internas exhaustivas para identificar áreas de consumo excesivo y oportunidades de mejora. Con esta información, es posible establecer metas específicas de reducción, como disminuir el uso de agua en un 20% en cinco años o reducir el consumo de energía en un 15% anual. Estas metas deben ser ambiciosas pero alcanzables, y acompañadas de un plan detallado que incluya plazos, responsables y métricas de seguimiento.

No solamente el uso de recursos naturales, también la economía es un concepto con el que debemos familiarizarnos e implementar en nuestra cadena de producción Puede ser diseñar productos y procesos que maximicen la reutilización y el reciclaje, tanto en su producción como en su uso o su desecho.

Del mismo modo, establecer programas de reciclaje interno y externo puede reducir significativamente la cantidad de desechos enviados a los vertederos. Así podemos crear una cultura de reciclaje que sea tanto interna como externa.

Otro objetivo puede ser la transición hacia el uso de energías renovables, como la energía eólica, solar o geotérmica. La instalación de paneles solares, por ejemplo, no solo disminuye la dependencia de combustibles fósiles, sino que también puede generar ahorros económicos a largo plazo.Además, letra opción muy interesante puede ser la compra de créditos de energía renovable o SREC que puede complementar estas iniciativas y compensar el uso de energía no renovable.

Sin embargo, de nada sirve un proyecto bien planeado y unos objetivos claros si no se implica la totalidad de la empresa. Como veremos en el punto siguiente, la capacitación e involucramiento del equipo es clave para el éxito de los proyectos.

3. Forma e incluye al equipo

Como hemos mencionado anteriormente, para que las estrategias para fomentar la sostenibilidad sean efectivas, es esencial involucrar a todos los niveles de la organización, desde la alta dirección hasta el personal operativo.

Un buen enfoque frente a esta situación puede ser crear un equipo específico, con miembros de distintos departamentos, que se dedique a la sostenibilidad. El objetivo de este equipo será el desarrollo y coordinación de iniciativas que aborden los problemas ambientales, sociales y, en general, relativos a la sostenibilidad.

Para que el equipo en sí y las iniciativas consigan llegar al éxito esperado, es crucial proporcionar a todos los empleados la información y herramientas adecuadas. Esto puede lograrse mediante programas de capacitación continua que eduquen sobre los principios de sostenibilidad, las mejores prácticas y los objetivos específicos de la empresa. Por ejemplo, si la empresa está en España, podemos encontrar varias actividades de team building en España que nos pueden ayudar a que nuestro equipo esté más formado y consciente en lo relativo a la sostenibilidad y cuidado del entorno.

Además de la formación, brindarles nuevas herramientas prácticas para llevar a cabo estas nuevas actividades, reconocer y recompensar a los empleados que demuestren un compromiso mayor o involucrarse en la toma de decisiones son buenas opciones para conseguir que el compromiso por parte de los trabajadores sea mayor y podamos alcanzar los objetivos de manera conjunta.

La creación de un equipo específico interdepartamental, la formación y motivación de los empleados es el camino a seguir para integrar la sostenibilidad en el ADN de la empresa.

4. Ejemplos de éxito

La teoría está bien y es necesaria, pero puede agotar y hacer que todo parezca utópico. Para luchar contra este pensamiento, podemos pensar en ejemplos de empresas que se han propuesto con éxito ser más sostenibles.

Un ejemplo emblemático es Patagonia. Desde su creación, con la sostenibilidad y el cuidado del medio ambiente como bandera, ha revolucionado la industria de la ropa con una ética y unos principios contrarios a la corriente actual. Recientemente han llegado al punto de legar la empresa en su totalidad a un fideicomiso benéfico dedicado a que sus beneficios vayan dedicados al medioambiente.

Otra empresa que desde hace mucho tiempo se ha puesto el objetivo de ser más sostenible es 3M. A través de su programa de prevención de la contaminación ha conseguido reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, deshechos y consumos de recursos desde 1975.

Como podemos ver, sin importar a qué se dedique la empresa, si hay voluntad de ser más sostenible, se pueden llevar a cabo acciones para conseguirlo. 

Manos a la obra

Como hemos podido ver a lo largo de este artículo, la sostenibilidad ya no es una cuestión puramente estética, ni siquiera ética, sino que se trata de una estrategia que puede resultar esencial para su supervivencia a largo plazo. Podemos cuidar el medio ambiente a la vez que construimos una reputación firme a través de planes y acciones sostenibles.

Nos encontramos en un mundo que lentamente se está dando cuenta del impacto y daño que lleva haciendo al medio ambiente y las empresas en particular. Tomando el cambio climático o la escasez y finitud de los recursos como banderas, debemos ser quienes lideren con el ejemplo y pongan su granito de arena asegurarnos que hay planeta para rato.

Más allá de los beneficios en cuanto a liderazgo, atracción de clientes o accionistas, se trata de satisfacción personal y de pensar qué mundo queremos dejar a las próximas generaciones. Como empresa tenemos la posibilidad de impulsar este cambio, solo debemos ponerlo en marcha.

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