El papel del diseño en una iluminación más responsable

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El papel del diseño en una iluminación más responsable

Cuando hablamos de acción climática, tendemos a pensar en grandes decisiones: transformar el modelo energético, reducir las emisiones de la industria o impulsar una movilidad menos contaminante. Todas ellas son esenciales. Pero la transición hacia una forma de vida más responsable también se construye a través de decisiones cotidianas, aquellas que tomamos al elegir los objetos con los que convivimos.

La iluminación forma parte de esas elecciones. Una lámpara no es únicamente una fuente de luz o un elemento decorativo. Es un objeto que ha sido diseñado, fabricado, transportado y utilizado durante un determinado periodo de tiempo. Puede responder a una necesidad puntual y desaparecer con la siguiente tendencia, o puede formar parte de un espacio durante años, acompañando nuestra manera de habitarlo.

En Nedgis no diseñamos ni fabricamos la mayoría de las luminarias que ofrecemos. Nuestro papel es otro: seleccionar. Conocemos las marcas, dialogamos con diseñadores y fabricantes y prestamos atención a los procesos que existen detrás de determinadas piezas. Esto nos permite tomar decisiones sobre qué propuestas incorporar, destacar y recomendar, no solo por su valor estético, sino también por su calidad, su tecnología, sus materiales, su fabricación o su vocación de permanencia.

Creemos que esa selección también implica una responsabilidad.

Durante mucho tiempo, el diseño se ha asociado a la novedad constante. Sin embargo, una pieza bien concebida no debería depender de una moda pasajera. Una luminaria de calidad puede atravesar diferentes etapas de una vivienda, adaptarse a nuevos espacios y conservar su valor funcional y emocional con el paso del tiempo. Elegir objetos diseñados para durar es también cuestionar una lógica de consumo basada en sustituir rápidamente lo que todavía puede acompañarnos durante años.

La responsabilidad también pasa por conocer mejor lo que compramos. No todas las luminarias se producen de la misma manera ni ofrecen las mismas prestaciones. Existen diseños elaborados mediante procesos artesanales, piezas fabricadas en proximidad, soluciones que incorporan tecnología LED de bajo consumo, iluminación regulable para utilizar solo la intensidad necesaria o propuestas solares pensadas para determinados espacios exteriores. No se trata de afirmar que una sola elección vaya a resolver el desafío climático, sino de reconocer que cada decisión puede responder a criterios más conscientes.

En este camino, las plataformas especializadas también tenemos un papel que desempeñar. Seleccionar es orientar la mirada del consumidor. Es explicar por qué una pieza merece permanecer en un espacio, qué valores hay detrás de su diseño o qué diferencia existe entre comprar desde la urgencia y elegir desde el conocimiento.

Además, la luz condiciona nuestra relación con los espacios. Una iluminación adecuada permite utilizar mejor cada ambiente, evitar excesos, crear bienestar y poner en valor la arquitectura sin recurrir necesariamente a más elementos. Iluminar mejor no significa iluminar más, sino comprender qué luz necesita cada lugar y durante cuánto tiempo.

La acción climática exige transformaciones colectivas, compromisos empresariales y políticas ambiciosas. Pero también necesita ciudadanos informados y marcas capaces de asumir su responsabilidad con honestidad, sin exagerar su papel ni renunciar a él.

Desde Nedgis creemos que el diseño puede contribuir a esa conversación cuando se entiende como una elección meditada, duradera y consciente. Porque proteger el planeta también implica revisar nuestra manera de consumir, valorar los procesos que hay detrás de cada objeto y escoger piezas que no estén pensadas para desaparecer, sino para acompañarnos.

Elegir mejor no lo cambia todo. Pero es una forma concreta de empezar a actuar.

 

Claire Bacquart y Audrey Vifquain, socias fundadoras de Nedgis

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