Noti-RSE
Cada vez nos hacemos dependientes de la tecnología: en el hogar tenemos el Smartphone a la mano, en el trabajo, en la escuela y hasta en reuniones sociales se hace «inevitable» cargar aparatos de este tipo cerca nuestro.
Sí, nos tienen comunicados, informados y nos simplifican la vida, pero también, con el paso del tiempo, se hacen obsoletos y toca reciclarlos.
- Si un aparato todavía sirve pero no lo quieres, busca a quién dárselo.
- ¿Ya no sirve? No lo lances a la basura, puedes donarlo a tiendas especializadas para que la pieza que sirva sea una herramienta de prácticas de laboratorio para los estudiantes.
- Si se te ocurre llevarle el aparato a la empresa que lo hizo, te lo van a agradecer porque les vas a ocasionar menos gastos por producir cada pieza. Para ellos es útil recuperar partes electrónicas que pueden volver a usarlas.
- Antes de pensar en comprar un aparato nuevo, ve si el que tienes no funciona, a veces es necesario priorizar el bien de tu aparato por un capricho.
Es de vital importancia que lo que vayas a mandar a reciclar, se los des a personal apto para cumplir estas funciones de limpieza o de recolección.
Se debe tener consciencia en todo momento, ser cuidados con tus cosas y comprar sólo lo que nos hace falta, de esta manera se contribuye en muchos sentidos al cuidado del planeta. Este tipo de conductas se aprenden desde el hogar, por lo tanto, desde algo tan sencillo como educar al ahorro considerable de electricidad, y muchos recursos más, es tarea de todos.
«No es necesario tener que cambiarlos continuamente y, por lo mismo, no hay tanto desecho tecnológico, sólo por mencionar algunas ventajas”, explica Benjamín Ruiz.
