España vivió en junio uno de los episodios meteorológicos más anómalos de las últimas décadas. De acuerdo con los datos difundidos por la AEMET, la temperatura media en la España peninsular se situó en 23,3 ºC, lo que convierte a junio de 2026 en el segundo más cálido de la serie histórica, iniciada en 1961, solo por detrás del registrado en 2025.
La anomalía térmica se dejó sentir durante buena parte del mes, aunque fue especialmente intensa entre los días 21 y 25 de junio, cuando se alcanzaron valores extremos. El 23 de junio, las temperaturas máximas llegaron a situarse en torno a 9 ºC por encima de lo normal para estas fechas, en un episodio que volvió a poner de manifiesto la creciente frecuencia e intensidad del calor extremo.
El comportamiento de junio encaja además en una tendencia cada vez más consolidada. Según subraya la AEMET, 13 de los 15 junios más cálidos de toda la serie se han registrado en el siglo XXI, un dato que refuerza la huella del calentamiento sobre el clima español.
El carácter del mes fue extremadamente cálido en la mayor parte de la España peninsular. Solo algunas zonas del litoral mediterráneo, la depresión del Ebro, el valle del Guadalquivir y Baleares quedaron en la categoría de “muy cálido”, mientras que en Canarias predominó también un ambiente cálido.
Entre los registros más destacados del mes figuran los 42,9 ºC alcanzados en Lleida el 22 de junio y los 42,7 ºC medidos en Bilbao/Aeropuerto el día 24. Además, en 15 de las 86 estaciones principales de la red de AEMET se registró la temperatura máxima más alta de un mes de junio desde que existen datos. A ello se suma otro indicador de noches cada vez más sofocantes: 24 estaciones principales anotaron la temperatura mínima mensual más alta de sus respectivas series para junio.
Junto al calor, junio dejó también un escenario de déficit hídrico muy acusado. La precipitación media en la España peninsular fue de 12,4 milímetros, apenas un 39 % del promedio normal del mes en el periodo 1991-2020. Con ese dato, junio de 2026 se sitúa como el tercer junio más seco desde 1961 y el segundo más seco del siglo XXI, según el balance de la AEMET.
La falta de lluvias fue generalizada en amplias áreas del país. El carácter seco o muy seco dominó en buena parte de la Península, con especial incidencia en el valle del Ebro, el litoral mediterráneo, el interior de la Comunitat Valenciana, Murcia, extensas zonas de Castilla y León y distintos puntos de Galicia. En contraste, las precipitaciones se mantuvieron en valores normales en áreas del suroeste de Castilla-La Mancha, Andalucía, Extremadura y algunos enclaves del interior peninsular.
Las zonas con balances húmedos fueron muy localizadas. Según el informe, los valores más favorables se concentraron en algunos puntos del oeste gallego, el noreste de Cataluña, el entorno de Sierra Morena y el extremo noroeste andaluz. En Baleares predominó el carácter muy seco, mientras que en Canarias las lluvias se comportaron, en general, dentro de la normalidad, aunque con contrastes entre islas.
En cuanto a los episodios de precipitación más intensos, la estación de Donostia / San Sebastián, Igeldo registró 40,6 mm el 28 de junio, el mayor valor diario del mes entre las estaciones principales. Le siguieron Jaén, con 34 mm el día 16, Madrid/Retiro, con 22,4 mm el día 14, y Girona/aeropuerto, con 19,3 mm el día 29. También fue el litoral cantábrico donde se concentraron los mayores acumulados mensuales, con 84,6 mm en Donostia / San Sebastián, Igeldo, 52,8 mm en Santander y 50,1 mm en Hondarribia-Malkarroa.
El nuevo avance climático de la AEMET confirma así un patrón cada vez más recurrente: meses de junio más calurosos, con temperaturas excepcionalmente altas desde el arranque del verano meteorológico y lluvias cada vez más escasas en amplias zonas del país. Un escenario que vuelve a poner el foco en la vulnerabilidad de España ante el calentamiento global y la intensificación de los extremos climáticos.
