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En Venezuela, nunca ha faltado el talento innato de personas que ponen a la orden sus conocimientos, en beneficio de la humanidad. En las instalaciones de la Universidad Simón Bolívar, el profesor Pedro Delvasto es uno de ellos.
Tiene en mente crear una planta capaz de procesar estos productos para extraer materiales tóxicos y destinados a otros usos. Venezuela, por diversas razones, ha sido un lugar donde, pese a que los ciudadanos saben el daño causado por las pilas comunes y corrientes, no tiene las herramientas adecuadas para manejar y rehusar este tipo de desechos.
La idea, confiesa el doctor, es que los metales se recuperen y puedan tener otros usos: “El conocimiento generado será de uso libre y estará disponible en Internet para que cualquier persona, comunidad, consejo comunal, organización o emprendedor pueda usar esta tecnología«. El beneficio para el ambiente puede ser visto hasta como un negocio, puesto que los compuestos extraídos podrían venderse a las industrias que los requieran. Si algo tienen los venezolanos es que de todo le buscan las variantes, capaz de generar «sub negocios» dentro de un mismo negocio.
Delvasto junto con estudiantes de maestría de Ingeniería de Materiales arrancaron el proyecto, y en la deconstrucción de pilas y segmentar los componentes que conforman su estructura interna.
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“Esta tarea está generando información básica acerca de los materiales que contienen las pilas y baterías ya gastadas, lo que nos llevará a establecer la mejor estrategia de separación de esos materiales para aplicarlo luego al diseño conceptual de una planta de tratamiento a pequeña escala”, indica el líder de esta iniciativa, enfocado en que el proyecto generará ocho trabajos de grado de pregrado durante los años de su ejecución.
“En Venezuela, las pilas van a parar a rellenos sanitarios que no tienen controles, donde reaccionan por la interacción con otros tipos de desechos urbanos y con el suelo, lo cual provoca que se liberen los metales pesados con más facilidad”. sostuvo.
