Publicado el
La consultora analiza las claves para acelerar la descarbonización industrial en la UE, combinando medidas transversales y específicas para cada sector.

La Comisión Europea se enfrenta al reto de revitalizar la economía de la UE en un escenario geopolítico complejo. El informe Draghi, que propone un ‘Clean Industrial Deal’, busca guiar a la UE hacia una mayor competitividad, reduciendo su vulnerabilidad externa y impulsando la transición energética. En este contexto, EY ha analizado las medidas que podrían implementarse para acelerar la descarbonización de la industria europea, sin comprometer su competitividad.
El estudio de EY destaca la necesidad de un enfoque dual. Por un lado, se requieren medidas transversales que abarquen a toda la industria, como la prevención de la fuga de carbono, la reducción del coste de la electricidad – a través de la revisión de la fiscalidad y el desarrollo de energías renovables –, y la garantía de conexiones a la red eléctrica en tiempo y coste razonables. Además, se deben establecer requisitos de contratación pública que prioricen la sostenibilidad y medidas de comercio internacional que promuevan la competitividad de la industria europea.
Por otro lado, EY subraya la importancia de implementar medidas específicas para cada subsector industrial, en función de su utilización de calor. Para ello, se propone segmentar los diferentes procesos industriales y realizar un diagnóstico preciso que permita identificar las soluciones más adecuadas.
En este sentido, el informe señala que los procesos industriales de alta temperatura (superiores a 500ºC) requieren un mayor desarrollo tecnológico, por lo que se debe impulsar la innovación en este ámbito. Por el contrario, los procesos industriales con temperaturas inferiores a 500ºC presentan un alto potencial de electrificación a corto plazo.
Según el análisis de EY, la electrificación de estos procesos podría abarcar más del 50% de la demanda energética para calor industrial, pero requiere una inversión significativa. La consultora estima un «funding gap» de 50.000 millones de euros, que podría financiarse con fondos provenientes del Sistema de Comercio de Emisiones (ETS).
En definitiva, la publicación de la consultora concluye que la competitividad industrial y la transición energética no son objetivos excluyentes, sino que pueden reforzarse mutuamente. Con una estrategia integral que combine inversiones, innovación y un enfoque diferenciado para cada sector, Europa puede liderar la transición hacia una industria más limpia y competitiva a nivel global.
