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En los últimos meses, hemos visto un incremento en el número de personas que emprenden el viaje desde países del norte y el oeste de África, como Senegal, Mauritania y Marruecos, con destino a las Islas Canarias. Esta creciente ola migratoria ha intensificado la crisis humanitaria en la región. En respuesta, el organismo de la ONU para los refugiados ha renovado su llamado a los países para que proporcionen vías legales y seguras de migración, con el fin de proteger a quienes se ven obligados a huir de sus hogares en busca de una vida mejor.

La tragedia del reciente naufragio frente a las costas de Mauritania refleja una vez más la profunda crisis humanitaria que afecta a miles de personas en busca de una vida mejor. Este lamento por los derechos humanos es evidente mientras continúan las muertes innecesarias de aquellos que arriesgan todo para escapar de la adversidad.
El pasado viernes 26 de julio, la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) destacó la desesperación de quienes intentan huir de conflictos y crisis, después de que se reportara la desaparición de decenas de personas en el naufragio de una embarcación que transportaba a cientos de migrantes cerca de la capital mauritana, Nuakchot.
En los últimos meses, el número de migrantes que salen de países del norte y el oeste de África, como Senegal, Mauritania y Marruecos, ha aumentado notablemente, con las Islas Canarias como destino final para muchos de ellos. Shabia Mantoo, portavoz de ACNUR, expresó su profundo pesar por el naufragio, que ha resultado en la muerte de al menos 15 personas y la desaparición de muchas más. La embarcación, que seguía la peligrosa ruta del Atlántico Occidental, volcó cerca de Nuakchot, siendo este el segundo desastre mortal en la región reportado este mes.
De acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), unas 300 personas, incluyendo mujeres y niños, se embarcaron en una frágil piragua de madera desde Gambia, pasando siete días en el mar antes de que ocurriera la tragedia. La portavoz Mantoo subrayó que este evento se suma a las muchas tragedias que ocurren en esta ruta, una de las más mortales del mundo. Desde junio del año pasado, Mauritania ha recibido más de 76 embarcaciones con alrededor de 6130 supervivientes. Lamentablemente, unos 190 migrantes perdieron la vida en el mar antes de estos últimos incidentes.
Elizabeth Eyster, representante de ACNUR en Mauritania, renovó el llamado a la comunidad internacional para establecer soluciones legales que permitan a las personas desplazadas moverse sin poner en riesgo sus vidas. Esta crisis es exacerbada por la explotación de la desesperación por parte de traficantes y contrabandistas, quienes sacan provecho de la falta de vías seguras. Mantoo enfatizó que es crucial tomar medidas concretas para abordar estas tragedias y responsabilizar a quienes se benefician de la desesperación de otros. La portavoz pidió un compromiso firme para prevenir tales tragedias y asegurar una rendición de cuentas efectiva.
Según la OIM, entre el 1 de enero y el 15 de julio de 2024, más de 19,700 migrantes han llegado de manera irregular a las Islas Canarias a través de la ruta del Atlántico Occidental, un aumento del 160% respecto al mismo período del año anterior. El Proyecto Migrantes Desaparecidos de la OIM ha documentado más de 4500 muertes y desapariciones en esta ruta desde 2014, incluyendo más de 950 el año pasado, que fue el segundo más letal registrado.
