María Branyas, razones por las que fue la más longeva del mundo

Salud

El estudio realizado a María Branyas, que vivió hasta el final con un buen estado de salud, demuestra que la vejez no va necesariamente asociada a la enfermedad, ya que su genoma hacía que sus células “se sintieran” y “se comportaran” como células más jóvenes.

Manel Esteller, investigador del Instituto Josep Carreras y catedrático de genética de la Universidad de Barcelona, en declaraciones a EFE, explica que el genoma privilegiado de Maria Branyas “le concedía una gran protección frente a enfermedades cardiovasculares y de otros tipos, y su microbiota hacía que tuviera una baja inflamación intestinal”.

Considerado como una de las máximas autoridades en epigenética y en el estudio del envejecimiento y el cáncer, Esteller señala que la investigación sobre María Branyas es la “más exhaustiva y completa” que se ha hecho a una persona supercentenaria.

“Hay bastantes personas centenarias en el mundo pero pocas supercentenarias, que son las que sobrepasan los 110 años”, aclara.

Análisis exhaustivos

En el estudio, en el que participaron equipos de investigadores de prestigio internacional, se analizó el genoma de María Branyas, pero también sde incluyó análisis transcriptómico, metabolómico, proteómico, microbiómico y epigenómico de diferentes tejidos que han aportado conocimiento sobre los mecanismos del envejecimiento.

Los investigadores identificaron variantes genéticas raras a través de la secuenciación completa del genoma, y constataron su excepcional perfil lipídico en sangre, con niveles de colesterol bueno (HDL) muy elevados y de colesterol malo (LDL) muy bajos.

María Branyas no tenía exceso de azúcar en sangre, lo que evitaba el riesgo de diabetes u obesidad, y observaron que sus genes mantenían bajo control las infecciones y la regulación autoinmune, además de presentar bajas concentraciones de glicoproteínas A y B, lo que indica un perfil inflamatorio saludable que evita la presencia de enfermedades inflamatorias sistémicas.

Esto ayuda a comprender su buen estado de salud, ya que al final de su vida tan solo sufrió sordera y dolor articular, mientras que su lucidez se mantuvo hasta casi al final, con un bajón que tuvo lugar solo en los últimos meses.

Un estilo de vida saludable

Los investigadores comprobaron que María Branyas seguía una dieta mediterránea que incluía la ingesta de tres yogures al día, y están convencidos de que esto contribuyó a mantener sanas sus bacterias intestinales, una “microbiota como la de una niña”.

“Le gustaba andar, no bebía alcohol ni fumaba y estaba acompañada muy a menudo por su familia, con lo cual no se sentía aislada y esto evitaba la demencia”, ha explicado Manel Esteller.

Según los autores de este estudio, los resultados servirán para tratar de elaborar “tipos de patrones prebióticos asociados a la longevidad”, y además, trabajarán para conseguir “fármacos útiles en la lucha contra el envejecimiento, junto a la definición de dietas adecuadas”.

El estudio refuerza, asimismo la idea de que el envejecimiento y la enfermedad pueden, bajo determinadas condiciones, desvincularse, lo que “desafía la percepción general de que están inexorablemente ligados”, explican.

María Branyas, una vida apasionante

María Branyas, la persona más longeva del mundo y la octava más longeva de la historia, falleció en agosto de 2024 a los 117 años y 168 días en la residencia Santa María del Tura de Olot (Girona), en la que vivía desde hacía unas dos décadas.

Poco después en su cuenta de X, que lleva uno de sus yernos y que cuenta con más de 18.000 seguidores, escribieron este mensaje:

“Y cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando de amor” (Tagore). Me siento débil. Se acerca la hora. No lloréis, no me gustan las lágrimas. Y sobre todo no sufráis por mí. Ya me conocías, allí donde vaya seré feliz, pues de alguna manera os llevaré siempre conmigo”.

“Se apagó durmiendo, que era lo que ella quería y lo que queremos todos”, afirmó entonces Rosa Moret, de 80 años, la menor de los tres hijos de María.

María Branyas, hija de un periodista de Pamplona que fue responsable de la revista americana Mercurio y de una publicación barcelonesa, nació el 4 de marzo de 1907 en San Francisco (EEUU), donde su padre había ido por trabajo después de pasar una temporada en México.

En 1914, tras un periplo por Nueva Orleans y lanzar ante las costas gallegas las cenizas de su padre, fallecido en el viaje en barco que les llevaba de regreso a Cataluña, María vivió en Barcelona, Girona, Calonge i Santa Antoni y Palol de Revardit antes de ingresar, hace más de 20 años, en la residencia, de Olot.

Objeto de interés para la ciencia

La supercentenaria contribuyó al estudio del envejecimiento y las enfermedades asociadas en una investigación liderada por Manel Esteller, eminencia en el campo de la genética y director del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras.

“Cuando vimos que teníamos tan cerca de casa a la anciana más longeva del mundo, pensamos en poder estudiar de ella y aprender así a partir de la excepción”, explicó a EFE el investigador en octubre de 2023.

María Branyas
Fotografía del investigador Manel Esteller en 2019 en un acto de la Fundación Josep Carreras. EFE/Alejandro García

Con muestras de sangre, saliva y orina, se hizo un estudio cuando María contaba 116 años y entonces solo tenía problemas de movilidad y auditivos pero no había padecido dolencias graves e, incluso, superó la covid, además de esta bien cognitivamente.

“No ha sufrido demencias, ni cáncer, ni arteriosclerosis… así que quizás su genoma es altamente resiliente ante enfermedades”, resaltó entonces el investigador.

Desde hace años, los científicos trabajan para entender los mecanismos de envejecimiento del cuerpo, que están asociados a enfermedades como el cáncer o la demencia, para que este conocimiento pueda utilizarse en futuros fármacos.

En esta ingente labor internacional, el equipo del doctor Esteller cuenta ahora en el laboratorio con células de María Branyas, que al ser aparentemente tan resistentes a envejecer son de utilidad para probar fármacos y observar cómo reaccionan.

El director del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras hizo hincapié en el alto valor de las muestras de María, pues no era fácil encontrar una supercentenaria con edad récord que además estuviera en unas condiciones cognitivas óptimas para dar el consentimiento a participar en una investigación.

Esteller explicó que los investigadores del cáncer están poniendo el foco últimamente “en las células senescentes, que están como zombis”, pues han perdido su capacidad de dividirse y ya no pueden contribuir al funcionamiento del organismo, por lo que propician la aceleración del envejecimiento.

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