Íñigo Uriarte, de 46 años, paciente de ictus, superó esta enfermedad, que le golpeó hace año y medio, ha quedado sin secuelas y, prácticamente, realiza una vida normal. El “Código Ictus” y su rápida aplicación le salvó la vida. Nos cuenta su historia.
Íñigo Uriarte entrevistado sobre la superación de su ictus en la Agencia EFE con motivo del Día Mundial de la Salud. EFE/María Abad
El ictus afectó en España en 2022 a casi 89.000 personas. Es la primera causa de muerte en las mujeres aunque es más frecuente en los hombres. En este año, fallecieron por esta enfermedad aproximadamente 7.740 personas. En el marco del Día Mundial de la Salud, contamos esta historia de superación del ictus.
La rapidez de actuación a través de la implantación del “Código Ictus” es vital para salvar vidas y evitar o reducir las secuelas que está enfermedad puede provocar.
Esta situación es la que vivió Íñigo Uriarte, 46 años, quien en noviembre de 2022 sufrió un ictus criptogénico, un ictus isquémico de etiología desconocida, del que pudo salvarse para estar recuperado en la actualidad y desarrollar una vida normal, sin secuelas.
“Viví la aparición del ictus de forma muy repentina, en segundos, estaba solo en casa, me empecé a marear, oí ruidos, pitidos en la cabeza, me tiré al suelo, y en medio del pasillo me falló un brazo, pero pude llamar al 112”, cuenta Íñigo a EFEsalud.
Le practicaron una trombectomía y estuvo seis días en la Unidad de Cuidados Intensivos. “Soy un superviviente, me dicen los neurólogos».
Año y medio después, en el Día Mundial de la Salud 2024, Íñigo relata en que momento se encuentra y su historia de superación del ictus.
Oportunidad para crecer
“Soy muy consciente de lo que ha pasado, no voy a ser el mismo, lo tengo claro, he estado cerca de la muerte. Tengo miedo, pero ahora tengo otros valores y soy mejor persona. Para recuperarse de un ictus es muy importante la red de apoyo, familiares, amigos, y mantener el sentido del humor”, sostiene Íñigo, colaborador de la organización “Freno al ictus” en el País Vasco.
“Es una oportunidad para crecer”, añade Íñigo Uriarte, quien nos dice que hace vida “relativamente normal”, y lanza un mensaje a otros afectados: “No hay que justificarse en el victimismo. Hay que confiar en la sanidad y los médicos, en el Código Ictus, ver cómo funcionan las asociaciones y las fundaciones. Confiar en que, pasado el trauma, solo se puede mejorar, verte con optimismo y cambiar los hábitos y estilos de vida”.
Vídeo EFE/María Abad
Prevenir el ictus
La doctora María del Mar Freijo, coordinadora del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología (SEN), y jefa de la Unidad Neurovascular del Hospital Universitario de Cruces de Vizcaya, remarca que el ictus se puede prevenir con un estilo de vida saludable, la dieta, actividad física, evitando el tabaco y el alcohol, y siguiendo un control regular en el centro de salud por si aparecen factores de riesgo como hipertensión, diabetes o colesterol.
“El Código Ictus es fundamental porque permite frente a un ictus llegar lo antes posible al centro sanitario y que el paciente reciba el tratamiento que necesita. Es un plan de actuación en cadena con todo el personal sanitario, y hace que el pronóstico sea mucho mejor”, explica la neuróloga.
Del total de ictus, un tercio de los casos queda sin secuelas, otro tercio tiene secuelas leves, y el otro tercio queda con dependencia y limitaciones funcionales importantes, expone la neuróloga.
Los síntomas del ictus son: dolor fuerte y repetitivo de cabeza, visión doble, no poder hablar bien ni comprender con claridad, parálisis o pérdida de sensibilidad de un lado del cuerpo, incluida la cara, alteración de la movilidad o coordinación, pérdida de fuerza y de equilibrio, entre otros.
