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Durante años, muchas compañías han centrado sus esfuerzos en fijar compromisos climáticos a largo plazo. El problema es que los objetivos solo tienen valor cuando van acompañados de medidas reales, inversión y capacidad de transformación. Pasar del discurso a la acción implica tomar decisiones difíciles, revisar modelos operativos y entender que la sostenibilidad no puede estar separada del negocio. Tiene que formar parte de él.
En el sector logístico este reto es especialmente importante. El crecimiento del comercio electrónico ha transformado la forma en la que consumimos y recibimos productos. Cada día se mueven millones de paquetes por las ciudades europeas y eso tiene un impacto directo sobre las emisiones, el tráfico y la calidad de vida urbana. La pregunta ya no es si debemos cambiar el modelo, sino cómo hacerlo de forma eficiente y escalable.
En InPost creemos que la sostenibilidad debe construirse desde la operativa diaria. Por eso hemos adelantado nuestro compromiso de alcanzar las cero emisiones netas de gases de efecto invernadero en toda nuestra cadena de valor para 2040, una década antes que muchos de los objetivos fijados por el mercado. Además, nos hemos comprometido a reducir nuestras emisiones absolutas de Alcance 1 y 2 un 42% antes de 2030, tomando 2021 como referencia. Son objetivos validados por Science Based Targets initiative (SBTi).
Una parte importante de esa transformación pasa por cambiar la forma en la que se realizan las entregas. Los Lockers y Punto Pack permiten reducir desplazamientos innecesarios y minimizar los intentos fallidos de entrega a domicilio. Esto ayuda a optimizar rutas y descongestionar las ciudades. Además, ofrecen una alternativa más flexible para los usuarios, que pueden recoger sus paquetes cuando mejor les convenga.
La sostenibilidad también pasa por repensar las operaciones logísticas. En nuestro caso, estamos avanzando en la electrificación de la flota de última milla y en el uso de combustibles alternativos como el HVO para acelerar la transición hacia modelos de transporte menos contaminantes. Al mismo tiempo, seguimos aumentando el consumo de energía renovable en nuestras instalaciones y red de Lockers.
Pero actuar frente a la crisis climática también implica revisar cómo utilizamos los recursos. La economía circular ya no puede ser un concepto teórico. Tiene que traducirse en decisiones concretas. Con ese objetivo, InPost trabaja para desarrollar e implantar antes de 2027 una Estrategia de Economía Circular basada en su propio marco de las 5R: repensar, reducir, reutilizar, reciclar y concienciar. Como parte de este enfoque, en 2025 el 93% de los materiales utilizados en sobres de plástico y cajas de cartón de determinadas operaciones del grupo procedían de materiales reciclados. En los próximos años aspiramos a extender este tipo de iniciativas circulares a más mercados, entre ellos España
Otro punto fundamental es entender que las empresas no pueden actuar solas. La transformación climática requiere colaboración entre compañías, instituciones y ciudades. Por eso impulsamos iniciativas como “InPost for Cities”, un programa con el que colaboramos con administraciones locales en actividades para promover espacios urbanos más amables y modernos, reforzar la resiliencia de las ciudades, impulsar la educación informal y favorecer la integración y participación de las comunidades locales.
A veces se habla de sostenibilidad como si fuera una meta lejana. Pero la realidad es que se construye en decisiones pequeñas y cotidianas. En cómo diseñamos las ciudades. En cómo nos movemos. En cómo consumimos. Y también en cómo entregamos un paquete.
Las celebraciones de este año en torno al Día del Medio Ambiente ponen el foco en algo esencial: actuar y hacerlo con resultados tangibles que además inspiren a otros a sumarse al cambio. El cambio climático no se resolverá con promesas aisladas. Solo avanzaremos si somos capaces de transformar los compromisos en acciones medibles y sostenidas en el tiempo.

