El clean eating, que tiene su base en comer de la forma más real y natural posible, y se puede ver como un estilo de vida a pesar de dar todos los indicios de ser una dieta sana, podría acarrear ciertas consecuencias a la salud.
Como su nombre lo dice, la premisa de este régimen alimenticio es “comer limpio”, evitando aquellos alimentos procesados o refinados, promoviendo la inclusión de carbohidratos complejos, contenidos en las frutas, cereales y verduras.
Además, este implica hacer cinco comidas al día (tres fuertes y dos colaciones) y darle preferencia a los alimentos orgánicos.
La Sociedad Nacional de Osteoporosis en Reino Unido, afirmó que este hábito puede traer severos daños a los huesos, sobre todo en aquellas personas que dejan de consumirlos antes de los 25 años.
