Promoviendo el conocimiento sobre RSE: ¿Lo que hacen las empresas o lo que logran con lo que hacen?: El impacto importa.

Educación

 Tiempo de lectura: 15 minutos.

¿Cuáles son las empresas de mayor impacto social y medioambiental? ¿Se puede valorar el impacto? El
12 de mayo del 2026 la revista TIME publicó el informe
The World’s Most Impactful Companies of
2026
. [i] Es una
clasificación, una lista, lo que de inmediato llama la atención. Nada más
atractivo que una lista de los mejores 10-50-100 (los que sean) restaurantes-películas-novelas
(lo que sea).  Y es publicada en un
revista de circulación masiva, generalista, lo que lleva a pensar que es otra
clasificación de empresas, una más del montón de listas para atraer la atención. 

Pero no, esta lista sobre sostenibilidad empresarial es
una de las más ambiciosas de las muchas que he analizado. Está basada en lo que
las empresas logran, no en lo que hacen: lo que cuenta es el impacto, el cambio
logrado para bien
.

La lista tiene sus problemas, como toda clasificación, por muy cuantificada
que sea, pero en este caso se obvian muchos de los problemas de este tipo de
listas. En este artículo analizamos las características de esta
clasificación y para apreciar mejor su superioridad la contrastamos con otras
clasificaciones populares
. También comentamos algunas de las deficiencias
que surgen de su metodología para poner en contexto su potencial utilidad para los
interesados en la sostenibilidad empresarial.

I.               
¿De qué es la clasificación?

La calificación es sobre el impacto de las actividades de las empresas, en
este caso en la sociedad y el medio ambiente. Pero ¿qué tiene esta
calificación de especial? Mucho, y es que en sostenibilidad empresarial se
abusa mucho del término “impacto”,
y este es uno de los pocos casos en que
su uso está justificado y es lo la distingue de la gran mayoría de las calificaciones
de sostenibilidad.

a.    
Actividades, productos, resultados e impacto.

Para apreciar estas diferencias es conveniente hace un breve repaso a cuatro
conceptos que se suelen usar indistintamente para referirse a los logros de las
empresas. Esto lo habíamos ya analizado en otro artículo específicamente sobre
esta confusión por lo que solo haremos un breve resumen. [ii]
Decíamos:

A efectos
poner en contexto el reporte de los impactos de las actividades empresariales
en el logro de su sostenibilidad, consideremos que estas actividades llevan
productos, que logran resultados y por último
tienen (deberían tener) impacto.

Lo que ilustrábamos con estos tres ejemplos:

 

Insumos

Productos

Resultados

Impacto

Consejos inclusivos

Búsqueda de mujeres cualificadas

Desarrollo profesional de las mujeres

Número de mujeres en el consejo

Mejora en la
efectividad de las decisiones

Ética contra la corrupción

Consultores contratados

Código de ética aprobado

Diseminación y entrenamiento del personal

Disminución del
impacto financiero o reputacional de las violaciones

Desarrollo profesional

Contratación de programas de desarrollo

Horas de educación impartidas, número de participantes

Aprendizaje de los participantes evaluados positivamente

Mejora en la
productividad del personal

 

La gran mayoría de los indicadores que se reportan en los informes de sostenibilidad
y que son usados en las calificaciones de sostenibilidad
se refieren a insumos, productos o resultados, no al impacto, no al cambio logrado
,
aunque muchas veces lo denominan como tal
. De hecho, las regulaciones de la Comisión Europea
sobre el reporte de información referente a sostenibilidad no hacen las
distinción. Es de destacar que medir el impacto no es sencillo, a veces el
impacto solo se logra en el mediano a largo plazo. Pero ello no obsta para que
se hagan los esfuerzos que sean factibles, y por lo menos no pretender que los
insumos, productos o resultados reflejan impacto
. A lo sumo son condición
necesaria, pero definitivamente no suficiente,

La calificación que analizamos pretende usar medidas de impacto en este
sentido estricto y hacerlo con valores monetarios, que es lo que debe importarle
a la sociedad.

b.    
¿Cómo miden el impacto y como lo valoran?

La clasificación de las empresas se basa en gran medida en una calificación
de impacto, que es determinada por la empresa finlandesa
Upright.. En un
artículo anterior consideramos en más detalle esta determinación de los
impactos, positivos y negativos de las actividades de las empresas. [iii] Según la
publicación de la lista:

El Impacto Neto
busca medir la eficiencia con la que una empresa genera valor en relación con
los recursos que consume y el impacto negativo que ocasiona. Evalúa de
manera integral 19 categorías distribuidas en cuatro dimensiones: Medio
ambiente, Salud, Sociedad y Conocimiento. Cada dimensión abarca tanto los
impactos positivos como los negativos.
Para garantizar la comparabilidad
entre diversos tipos de impacto, The Upright Project emplea un modelo económico
de costo-beneficio que traduce todos los impactos a un valor monetario,
utilizando datos del Banco Mundial, el FMI, la OMS y otras instituciones
destacadas. Esto permite estimar la contribución neta de una empresa al mundo.

Esta es una determinación del valor monetario neto de los impactos sumamente
compleja y que hace múltiples supuestos, basado en la estimación de, por
ejemplo, los costos sobre la salud de la contaminación, el valor económico de vidas
humanas, el valor de la biodiversidad, el valor de la educación, entre muchas
otras. El hecho de que las obtengan de instituciones reputadas no les
confiere precisión, a lo sumo el mínimo de credibilidad necesario
.

c.    
¿Cómo se determina la clasificación por impacto?

Basándose en las calificaciones de impacto neto de Upright, la
consultora
Statista hace la clasificación de las empresas, calculando un
coeficiente que además considera el volumen de ingresos de la empresa y su
potencial contribución al logro de los objetivos de desarrollo sostenible
, ODS, bajo el supuesto de que el
potencial impacto está influenciado por el tamaño de la empresa (aunque lo
hacen vía un factor de moderación) y de cuan alineado el impacto está con los
ODS, que suponen representan las necesidades de la sociedad.  Si bien esta basada en el valor monetario
del impacto calculado por Upright, se le amplifica en función de poder llegar a
una mayor parte de la sociedad y de ser más acotado a los ODS.
  [iv]

d.    
¿Es impacto lo mismo que sostenibilidad empresarial?

No, no es lo mismo, pero es una medida muy superior a las que pretenden la agregación de múltiples
indicadores que se refieren mayormente a actividades, productos y a lo sumo
resultados, del pasado, y en mejor de los casos, de intenciones para el futuro.
  Le falta la envolvente que determina la sostenibilidad,
que se refiere a las sinergias y conflictos entre las diferentes actividades,
productos y resultados y a la implementación de las políticas, procesos,
procedimientos, incentivos positivos y negativos a los responsables de esa sostenibilidad,
y, sobre todo, a la cultura organizacional que la hace posible.[v]  Sostenibilidad es un concepto de futuro y es
mayor que la suma de sus partes
. Estos factores de la envolvente son los
que hacen que el impacto, medido en el presente, se proyecte y se potencie en
el futuro.  Todas las medidas comúnmente
en uso para la sostenibilidad empresarial tienden
a ignorar la sostenibilidad de la sostenibilidad en el futuro
.

Pero la medición y valoración del impacto es un paso de gigantes para la
determinación de la sostenibilidad empresarial, aunque no haya un concepto
universal que se preste a medición cuantitativa.

II.            
¿Por qué es más confiable que otras calificaciones de sostenibilidad?

Aun cuando a priori se puede tener una apreciación del valor intrínseco de
las calificaciones para los usuarios, es más apreciable si se hace en
términos relativos a otras calificaciones
. Para apreciarlo, la compraremos
con otras muy popularizadas, como lo son las calificaciones de sostenibilidad (ASG)
y sus correspondientes clasificaciones, las clasificaciones basadas en
encuestas de opinión del público y los premios y sellos sobre la sostenibilidad
de las empresas.

Las deficiencias de estas calificaciones las hemos analizado en múltiples
artículos, por lo que solo destacaremos aquellas que tienden a ser obviadas por
la calificación de impacto.

a.    
Calificaciones y clasificaciones de sostenibilidad empresarial.

Estas son ampliamente usadas en la industria de la inversión socialmente
responsable, usando criterios medioambientales, sociales y de gobernanza, ASG.
En el mercado hay decenas de calificadoras, cada una con su metodología propia,
produciendo resultados que suelen discrepar mucho unos de otros. [vi] En
general, estas calificaciones son un promedio ponderado de los valores
asignados a un decenas de indicadores
en aspectos A, S y G, que consideran
relevantes para el sector industrial de la empresa y con pesos relativos también
asignados por las calificadoras. Implícitamente suponen un modelo de lo que
debe ser la sostenibilidad de la empresa
, que no necesariamente refleja los
aspectos materiales para la empresa. [vii]

Los indicadores suelen ser de actividades, productos o resultados, pero nunca
de impacto
. Implícitamente
suponen, por ejemplo, que tener mujeres en el Consejo, o tener un plan de
reducción de emisiones, o gastar X miles en entrenamiento del personal hace a
la empresa sostenible. Adicionalmente suelen ignorar los efectos negativos
de sus actividades
, y en el mejor de los casos compensarlas con aquellas
que tienen efectos positivos e ignorar los impactos negativos de los productos
o servicios. Una tabacalera, que tenga practicas regenerativas de cultivo, o
una empresa de apuestas y una de bebidas alcohólicas, que tengan programas
contra la adicción acumularán puntos positivos, pero no negativos por la
destrucción de hogares o el daño a la salud. [viii]

b.    
Clasificaciones basadas en encuestas de opinión.

Están basadas en encuestas al público en general sobre sus percepciones o
(des)conocimiento de las prácticas responsables de la empresas, basadas en
decenas de preguntas sobre decenas de empresas. [ix]
Es muy poco probable que un miembro del público en general conozca las
prácticas responsables medioambientales, sociales y de gobernanza de ninguna
empresa. A lo sumo habrá oído hablar de alguna práctica en alguna empresa, vía
información selectiva controlada por la empresa, y extrapola esa limitadísima
percepción, que no conocimiento, a otros practicas (el llamado efecto aureola [x]). Las
calificaciones, más que tener relación alguna con la sostenibilidad, reflejan el
conocimiento popular de algunos productos o servicios de las empresas, por lo
que tienden a destacar empresas de consumo masivo.

c.    
Premios y sellos de sostenibilidad empresarial[xi]

Para el otorgamiento de premios y sellos de responsabilidad las
instituciones, muchas veces públicas, utilizan información suministrada por las
mismas empresas para optar al distintivo, sin corroboración de su veracidad o
confiabilidad. Salvo en los casos que se otorgan por prácticas específicas, se enmascaran
posibles prácticas irresponsables.  Y
se otorgan por actividades, no por impacto
. La empresa se vanagloriará de
haber sido reconocida como entre “las más responsables”. Suelen ser
otorgados a las empresas que logran presentar mejor la información, no las más
sostenibles.

d.    
¿Por qué esta clasificación de impacto es más confiable?

La clasificación de impacto intenta medir el valor económico de los
impactos positivos y negativos y no presupone modelo alguno sobre lo que deben
ser las actividades de las empresas.
Las calificadoras ASG no solo presuponen los aspectos que son genéricamente
relevantes, sino que además les asignan importancia relativa [xii].
La calificación de sostenibilidad intenta valorar todos sus impactos sociales y
medioambientales y su importancia relativa son su valores monetarios.
Si
bien está basada en información del dominio público sobre las empresas, como
otras calificaciones, esta hace una valoración de todos los impactos basándose en
estudios científicos y económicos sobre las consecuencias de esos impactos en
la sociedad y el medio ambiente.

Consideremos algunos ejemplos para contrastar estas calificaciones. La
empresa calificada como la de mayor impacto es Moderna,
la farmacéutica que desarrolló la tecnología para el desarrollo, en tiempo
record, de las vacunas contra el COVID. Con esto Moderna contribuyó a salvar
millones de vidas, resolviendo un problema crítico para la sociedad, con un
amplísimo alcance, y contribuyendo a reducir el impacto socioeconómico de la
epidemia.  Esto de mucho mayor valor que
producir un informe de sostenibilidad o donar recursos a la comunidad.
  Aquello es
impacto real
.  

Tesla, la empresa pionera y líder en la producción de vehículos eléctricos,
calificada en esta lista en sexto lugar, ha contribuido a la reducción de grandes
volumen de gases de efecto invernadero, en consecuencia, contribuyendo también
a mejorar la salud y eventualmente salvar vidas. Cuando la calificadora S&PGlobal
hizo la calificación para seleccionar a los integrantes de un índice de sostenibilidad
en el 2025, que sirviera de guía a los inversionistas responsables, substituyó
a Tesla por Exxon
, una las mayores productoras de combustibles fósiles. En
ese momento se reveló que Tesla había tenido problemas laborales (su principal
accionista y CEO  no es un modelo de
virtud) y le redujeron el puntaje y que Exxon había producido un plan para la reducción
de las emisiones en el largo plazo (que no está siendo implementado), que le
subía el puntaje. ¿Cuál es la contribución relativa al bienestar de la sociedad
y del planeta de Tesla y Exxon?

Ejemplo de los resultados de Tesla

La calificación de impacto intenta medir esa contribución. No le da valor a lo que relativamente
son banalidades
, como por ejemplo el reciclaje de metales de una
productora de armas o la existencia de plan del logro de neutralidad de
emisiones no factible de implementar. Lo valorará cuando se hayan logrado las
reducciones.

El impacto no depende ni de qué ni de cómo reporta, sino
de lo que hace
, con o
sin estrategia de sostenibilidad, con o sin información al público, con o sin políticas
anticorrupción, que ayudan, pero no son el impacto.
Y el impacto es función de la contribución de sus
productos y servicios, de cómo la innovación contribuye a la solución de
problemas críticos para la sociedad y de cuan extendido es el alcance

En esta calificación el tipo de producto o servicio tiene una gran influencia,
¡como debe ser!
ya que es
con ello que se logra impacto. Recordemos que las calificaciones ASG suelen ser
todo lo contrario, tienden a ignorar o subestimar la responsabilidad del
producto o servicio
, por lo que muchas estrategias de inversión responsable
excluyen, de entrada, valores de empresas con productos o servicios
considerados irresponsables, al no capturarlo las calificaciones.

e.    
¿Por qué listar 500 empresas?

Puede parecer una pregunta irrelevante, pero creo que la respuesta puede contribuir
a valorar el ejercicio. Upright, la empresa que hace las mediciones de impacto
lo hace sobre más de 70 000 empresas y más de 43 000 fondos de inversiones, por
lo que la información la tienen. Especulo que con ello quieren enviar dos
mensajes: (1) que hay muchas empresas relativamente desconocidas que tienen
impacto y merecen ser reconocidas
, que no se trata de las mismas de siempre;
y, (2) para ampliar su base de clientes mostrando que disponen de
información sobre un gran número de empresas (algo parecido sucede con el
ranking de las 500 mejores universidades). Pero al listar 500 empresas se
diluye el interés del lector.

El hecho de que analicen todo tipo de empresas,
no solo las que cotizan en bolsas de valores, sino además las privadas y las
del sector público,
amplía la información disponible a los interesados
en la sostenibilidad de las empresas,
más allá de los inversionistas, cuyo interés se suele limitar a sus
valores bursátiles.  Permite a
consumidores, reguladores y organizaciones de la sociedad civil disponer de
información
para su toma de decisiones. De allí a que estos utilicen la
información hay un gran trecho, pero estaría disponible.    

Entre las 200 primeras hay nueve de Iberoamérica (solo tres entre las 100
primeras)
, cuatro de
España, Grenergy (energía renovable), Acciona (infraestructura), FCC
(medioambiente, infraestructura), Endesa (energía), y cinco de Brasil, Sabesp (agua
y saneamiento) y Rede D’Or (salud), CEMIG (energía eléctrica), Advida (salud) y
Copel (energía). [xiii]

III.          
Aunque tiene sus problemas.

El hecho de que este basada en números y que alardee constantemente de que
está basada en “la ciencia” (science-based) no quiere decir que la
calificación que se le asigna a cada empresa es objetiva, robusta.
No, como
mencionamos arriba es muy superior a otras calificaciones y sus resultantes
clasificaciones, pero no indiscutible. Tiene que hacer supuestos y en ellos
hay subjetividad
.

No puedo ser lo explicito que me gustaría porque no conozco los detalles de
la metodología, buena parte de ella está en la “caja negra”, conozco solamente las
generalidades que han puesto a disposición del público, por lo que comento a continuación
debe tomarse solamente como indicativo, no definitivo.

a.    
Medición del impacto.

Si bien identifican los impactos que pueda tener la empresa, estos
contienen supuestos con respecto a su logro efectivo. Recordemos el verdadero
impacto puede tardar tiempo en materializarse
.  Se supone que un programa de salud puede
reducir el ausentismo, pero no deja de ser un supuesto.

b.    
Respaldo científico.

Utilizan herramientas de la inteligencia artificial para identificar los impactos
de las actividades empresariales, con acceso a más de 300 millones de artículos
científicos (de la
base de datos de CORE). Pero el hecho de que utilicen artículos científicos
no lo confiere automáticamente relevancia al caso en cuestión
. Adicionalmente,
aunque han sido publicados en publicaciones con esquemas rigurosos de revisión no
quiere decir que sus resultados sean infalibles
. Por otra parte, hay
contradicciones
entre los resultados de publicaciones, que dependen mucho
de la metodología utilizada.  De hecho,
muchos casos de metaanálisis (revisión de múltiples estudios sobre un mismo
tema) encuentran contradicciones. [xiv]

c.    
Valoración del impacto.

Para poder agregar los impactos y no tener que recurrir a ponderaciones, más
o menos arbitrarias, de los pesos relativos de cada uno, los convierten valores
monetarios, así su importancia relativa es función de su valor monetario. Con
esto se obvia el problema de la arbitrariedad de las ponderaciones
que
hacen las calificadoras de sostenibilidad, pero se pasa a la dependencia de las
valoraciones monetarias de los impactos. 
Estas valoraciones suelen ser genéricas, estimadas en base a casos hipotéticos,
dependientes de múltiples supuestos,
no son específicos al caso de cada
empresa. ¿Cuánto vale una vida? ¿Cuál es el valor de la educación superior?
Depende.

d.    
Automatización del proceso.

Para poder llevar a cabo estas extensivas tareas sobre decenas de miles
de empresas, millones de artículos científicos y centenares de fuentes

sobre la valoración de impactos, el proceso debe ser altamente automatizado, lo
que no permite hacer análisis sobre la confiabilidad de los resultados
individuales,
aunque es de suponer que sí los revisan para asegurarse
consistencia lógica.

IV.           
En resumen: El impacto importa.

Estos problemas potenciales añaden incertidumbre a las calificaciones y
clasificaciones, por lo que no deben tomarse como precisos.  ¿Representan los valores del impacto neto la contribución
de las empresa a la sociedad? Posiblemente no, pero el número no es tan
importante como el concepto, el poner el foco donde debe ser, con la
perspectiva lo que es relevante, lo que cambia para bien a la sociedad y el planeta,
distinguiéndolo de lo superfluo, lo que tiene mínimos impactos
.

Las estimaciones no dejan de ser una guía, pero mucho más útil para la toma
de decisiones de los usuarios de la información sobre sostenibilidad, evitando errores
como el suponer que la sostenibilidad de la empresa está determinada por
intenciones, planes y programas
como el tener un comité de sostenibilidad,
de incentivos a los ejecutivos por actividades, productos o resultados (nunca
por impacto logrado) o por mejorar el balance de género en la empresa (condición
necesaria, pero no suficiente).

Por ello no debemos darle excesiva importancia a la calificación relativa
ya que las diferencias en los coeficientes finales son mínimas.  Podemos decir que tienen un razonable margen
de error atribuible a las metodologías utilizadas.

Lo relevante para los interesados en la sostenibilidad empresarial es que lo
que importa es el impacto y que estas aproximaciones, imprecisas, muestran el
camino a seguir para distinguir la paja,
actividades, productos y resultados, del trigo, el impacto, el cambio logrado
.

Este artículo habrá logrado su objetivo si los lectores miran con mas
suspicacia, con criterio crítico
, las calificaciones de sostenibilidad basadas
en criterios ASG, las encuestas de opinión y los premios y sellos por sostenibilidad
y empiezan a exigir información sobre impacto a las empresas.



[iv] Esta breve descripción no le hace
justicia a la
metodología, por lo que el lector interesado debería
consultarla.

[xii] No obstante, es de destacar que algunas
calificadoras ASG producen calificaciones especializadas en algún aspecto muy específico,
por ejemplo, cambio climático o género. En la medida que sean más acotadas,
mayor podría ser su confiabilidad.

[xiii] Echo de menos la presencia de
Natura
, una empresa considerada entre las más
sostenibles del mundo en las calificaciones más convencionales. Es una B-Corp
de solo 112 que cotizan en bolsas de valores (cotiza en las bolsas se Sao Paulo
y Nueva York, la única da America Latina).

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