Colombia pierde un aliado ecologista

Anibal Patiño: El colombiano ecologista

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Su vida no fue la más agraciada: Su padre falleció cuando tenía 7 años y su madre, educó a Patiño y sus siete hermanos de la pobreza extrema.“Mi hermano mayor y yo vendíamos periódicos y ganábamos cinco centavos por cada ejemplar vendido. La pura y física lucha por la supervivencia”, dijo con orgullo.

A punta de becas, curso gran parte de sus estudios, incluídos los superiores en la prestigiosa Universidad Normal Superior de Bogotá, pudo graduarse de pedagogo con énfasis en Biología y Química. Por lo tanto, enseñó en colegios y universidades gran parte de su vida.

“En la Normal Superior, la ecología estaba ausente en el plan de estudios. En cuanto a la biología, era poco más que morfología y taxonomía. Mi interés por la ecología se despertó cuando fui enviado por la Universidad del Valle a participar en un curso de biología moderna con enfoque ecológico a Brasil, en la Universidad de San Pablo. El carácter interdisciplinario de esta nueva ciencia y las herramientas conceptuales que generaba para la comprensión y valoración de los recursos naturales, me sedujeron desde entonces”, relató en el libro ‘Ecología y compromiso social‘.

“La recurrencia de las crisis del agua en Colombia, con su secuela de perjuicios de toda índole ocasionadas por las inundaciones o por los daños incalculables de las sequías prolongadas, se está convirtiendo en tema inofensivo debido a la superficialidad de su análisis y a la maraña de intereses creados que dificultan una búsqueda efectiva de soluciones a mediano y largo plazos”.

Resalta en la publicación que “El agua ha dejado de ser una aliada para convertirse en un factor problemático. Cada temporada invernal o cada período seco adquieren con facilidad características de drama nacional o regional, como ocurre ahora».

Finaliza con la siguiente reflexión: “La crisis de nuestros recursos naturales es la expresión en otro plano de la crisis generalizada de la sociedad colombiana. Cuando uno tras otro gobierno central, o cada administración seccional, evidencian la misma incapacidad básica no solo para racionalizar y tecnificar su aprovechamiento, sino para impedir su deterioro acelerado, es forzoso concluir que las causas profundas del drama son estructurales y no dependen, por tanto, de la buena o mala voluntad de unos funcionarios o de unos técnicos al servicio del Estado”.