“Se cree que las alergias desaparecen en verano, pero nada más lejos de la realidad. Muchos pacientes alérgicos no “descansan” de sus síntomas en verano”. Artículo de la doctora Carmen Andreu.
Una abeja sobre el pétalo de una flor en Aerzen, Alemania. EFE/Peter Steffen
Alergia y verano es el tema central que la alergóloga escribe para EFEsalud en el que hace un repaso a todos los elementos que pueden provocar reacciones alérgicas.
La doctora Carmen Andreu es secretaria de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) y presidenta de la Asociación Valenciana de Alergología e Inmunología Clínica (AVAIC).
Además, es profesora en el grado de Medicina de la asignatura de Alergología de la Universidad Católica de Murcia (UCAM) y trabajó en el hospital de la Vega Baja de Orihuela (Alicante).
Es autora de varias publicaciones científicas sobre todo en el campo de la alergia a alimentos.
Verano, estación con altas probabilidades de sufrir una reacción por alergia
Carmen Andreu
Se cree que las alergias desaparecen en verano, pero nada más lejos de la realidad. Muchos pacientes alérgicos no “descansan” de sus síntomas en verano.
A nivel respiratorio los niveles de pólenes disminuyen notablemente con la llegada del calor y muchos alérgicos mejoran. Sin embargo, es habitual que las personas con alergia a los ácaros del polvo doméstico o a los hongos empeoren al llegar al apartamento de verano.
La humedad ambiental, las temperaturas más cálidas y las viviendas cerradas sin limpiar durante meses se convierten en el ambiente ideal para que proliferen ácaros y hongos ambientales. Por ello, es recomendable limpiar a fondo, ventilar y lavar toda la ropa del hogar unos días antes de trasladarnos.

Alergia en verano a los alimentos
En verano también suelen aumentar las reacciones alérgicas a alimentos. Se consumen más los alimentos que ocasionan reacciones alérgicas con más frecuencia: mariscos, frutos secos o frutas de temporada, como el melocotón.
Además muchas veces van asociados a lo que llamamos en alergología ”cofactores”: circunstancias como el ejercicio, consumo de alcohol o antinflamatorios junto con el alimento en cuestión incrementa la gravedad de la reacción alérgica.
Esto, unido a una época en la que hay más comidas fuera de casa, y en ocasiones, una cierta relajación por parte del paciente alérgico o su entorno, hace que aumente el riesgo de ingesta accidental del alérgeno.
Para evitar sustos e incluso reacciones graves con alimentos, es importante que no bajemos la guardia.
Es indispensable informar a los restaurantes sobre los alimentos a los que se es alérgico; evitar la contaminación cruzada a través de las manos o utensilios de cocina y llevar la medicación de rescate prescrito por el alergólogo.
Asimismo, identificar los signos y los síntomas de una reacción alérgica y la administración precoz del autoinyector de adrenalina cuando sea necesario, resultará clave para prevenir y resolver una anafilaxia.
Las picaduras de insectos
Pero en verano también aumenta el riesgo de sufrir picaduras de insectos.
Las de mosquitos son molestas pero muy rara vez producen alergia.
Pero las de himenópteros, como las abejas o avispas, pueden desencadenar una reacción alérgica. En la mayoría de los casos suele ser leve o moderada con inflamación más o menos extensa en la zona de la picadura.
Sin embargo, en algunos casos, puede desencadenar una reacción grave generalizada o anafilaxia, que es potencialmente mortal.
En caso de alergia a veneno de himenóptero hay que seguir las medidas de evitación de picaduras y llevar la medicación de rescate que el alergólogo haya prescrito.
En los casos graves los alergólogos pautamos una inmunoterapia o vacuna específica altamente eficaz para curar a alergia a himenópteros.
En relación con las picaduras de las medusas, muchas veces se confunden sus síntomas con una reacción alérgica cutánea, pero realmente el enrojecimiento, la inflamación y el picor de la piel se debe a que los tentáculos tienen unas células urticantes (cnidocistos) que inoculan el veneno al contacto con la piel.

Además, el calor, el sudor, la exposición al sol y el uso de protectores solares o bronceadores caducados pueden ocasionar urticarias y dermatitis irritativos pero que no suelen tener una causa alérgica.
Para evitar esto, es imprescindible cuidar e hidratar la piel, realizar una exposición progresiva al sol, evitando las horas centrales del día, usar protección solar pero nunca reutilizar el del año anterior.
Reacciones fototóxicas
También en verano suelen aparecer más reacciones de fotosensibilidad o fototóxicas. Esto se produce cuando una persona que está recibiendo un tratamiento – ya sea vía oral o cutánea – se expone a la luz del sol.
Seguir las recomendaciones
En resumen, para disfrutar de un merecido descanso estival libre de sustos, basta con seguir las recomendaciones y tratamientos de tu alergólogo/a; evitar la exposición a los alérgenos en la medida de lo posible, informar a familiares y entorno acerca de tu alergia, llevar siempre la medicación de rescate y no suspender la inmunoterapia en caso de llevarla.
Y si tienes síntomas sugestivos de alguna patología alérgica, que nunca ha sido estudiada, acude a tu alergólogo: el único especialista capaz de diagnosticar y tratar las enfermedades alérgicas de 0 a 100 años. Con la ayuda de alergólogo y de la enfermería (cuyo papel es imprescindible en el diagnóstico, control y educación del paciente), los alérgicos podrán disfrutar de un verano seguro.
Para más consejos y recomendaciones puedes visitar la página web de la SEAIC; sus redes sociales y realizar los cursos del paciente experto.
