El cambio climático no es juego ni es intangible, y esa es una realidad de lo más evidente que ha quedado reflejada en el Informe del Estado del Clima 2016 publicado recientemente por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados unidos (NOAA), el cual confirma que el año pasado fue el más cálido de toda la historia.
Según la NOAA, desde hace apenas 135 años es que se viene haciendo un registro de las temperaturas del planeta y, efectivamente, el 2016 terminó resultando el más cálido de todos, superando así las cifras obtenidas en 2015 que, a su vez, superaron las de 2014 (en una tendencia claramente ascendente muy negativa para la salud del medio ambiente).
Dice el estudio, además, que la cosa no parece tener solución por tanto y cuanto los patrones que inciden en el denominado cambio climático (o sea temperaturas de tierras y océanos, mediciones de nivel del mar, concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera, etcétera) siguen subiendo sin parar.
En resumen, estamos hablando de que el planeta incrementó su temperatura media entre 0,45 y 0,56 grados centígrados por encima al promedio registrado entre 1981 y 2010.
Causas… ¡Muchas causas!
El 2016 fue un año récord para gases de efecto invernadero y sustancias tóxicas en la atmósfera, así como elevación del nivel del mar (82 milímetros con respecto a 1993), deshielo de los polos (los cuales están en su mínimo), número de tormentas y ciclones, etcétera.
El período pasado, sin embargo, sí que tuvo una particularidad muy especial: se combinaron las influencias propias del cambio climático con los efectos típicos del fenómeno El Niño, lo cual no fue más que un récipe para el desastre y otro recordatorio de que el estilo de vida del ser humano está afectando irreversiblemente al mundo.
