Las horas de vida de los plásticos de un solo uso están contadas en Costa Rica. Eso, porque una nueva iniciativa del gobierno de esa nación centroamericana pretende fomentar la búsqueda de alternativas a este tipo de elementos altamente contaminantes. ¿La meta? ¡Ser el primer país del mundo en deshacerse totalmente de ellos para 2021!
Estamos hablando de que bolsas, removedores de café, tapas, cubiertos desechables y demás utensilios que producen hasta 800 toneladas anuales de residuos sólidos que terminan regados por el ecosistema (dañándolo por cientos de años) saldrán de circulación si el plan tiene éxito…
¡El plan!… La iniciativa de las autoridades de Costa Rica es incentivar al uso de sustitutos más amigables al medio ambiente mediante premios a comercios privados y una serie de políticas en el sector público que favorezcan la compra de materiales renovables de rápida degradación.
¿Qué materiales? Por ejemplo, uno que está en pleno desarrollo por parte de estudiantes del país y que se basa en elementos del cambur, cinco veces más resistente que las actuales bolsas de plástico y con una sorprendente capacidad biodegradable (tarda tan solo 18 meses en desintegrarse una vez desechado).
La Estrategia Nacional para la Sustitución de Plásticos de un Solo Uso (que así se llama el plan) está siendo financiada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y por varios gobiernos locales costarricenses y, por supuesto, la mismísima empresa privada.
