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Especies marinas de toda índole ven amenazada su existencia como consecuencia de la acción depredadora del hombre. La Fundación La Tortuga proseguirá sus acciones en el 2017, enfocada en las playas del estado Anzoátegui.
Fundación La Tortuga cuida a la naturaleza, a través del servicio que dispensan técnicos, científicos y un grupo de voluntarios. Esta organización no gubernamental sin ánimos de lucro se encarga de supervisar los espacios marinos del estado Anzoátegui.
Alianzas y convenios le permiten a la Fundación La Tortuga cumplir su compromiso con el ambiente desde el año 2005, cuando fue fundada. Esta ONG tiene su registro público en el municipio Diego Bautista Urbaneja, perteneciente a la entidad oriental.
Ecologistas al servicio de la Fundación La Tortuga afirman que la conservación de las especies marinas, en especial las tortugas, es de vital importancia en países como Venezuela, donde el comercio ilegal de animales es un negocio altamente lucrativo y criminalizado.
Expertos en materia ambiental consideran que la depredación de las especies marinas atenta directamente contra el ser humano, pues a medida que pasa el tiempo extingue sus propios alimentos y rompe el ciclo de la vida.
Ambientes acuáticos como la gran barrera de coral, en Australia, demuestran su fragilidad gracias a la acción nociva del hombre. Algo similar ocurre en Venezuela, especialmente en los parques nacionales.
Venezuela posee casi 3.000 kilómetros de costas. En estas playas se ubica gran cantidad de especies marinas, especialmente tortugas. Los voluntarios al servicio de la Fundación La Tortuga llegan hasta estos sitios para realizar una labor ecológica sin precedentes.
Anzoátegui no es el único estado del oriente de Venezuela donde actúa la Fundación La Tortuga. Los voluntarios al servicio de esta organización no gubernamental han extendido su radio de acción hasta la Isla La Tortuga, una dependencia federal donde habita gran cantidad de especies marinas. También se ha abarcado parte de las Isletas de Píritu y las costas de Falcón y Vargas. Una labor similar es realizada por la Fundación Phynatura.
