Alimenta la Solidaridad, una luz frente a la desnutrición infantil

Alimenta la Solidaridad, una luz frente a la desnutrición infantil

Noti-RSE RSE-Venezuela

De acuerdo con la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la pandemia de coronavirus agravó el problema del hambre en muchos países, por lo que advierte que la crisis puede agregar entre 83 y 132 millones al número de personas desnutridas en el mundo en este 2020.

Una de las naciones seriamente afectadas es Venezuela, donde los niveles de nutrición de los niños menores de 5 años ya son comparables con los de los países más pobres del planeta, una situación que generó inquietud entre distintas organizaciones no gubernamentales en el país, siendo una de ellas Alimenta la Solidaridad, dirigida por Roberto Patiño, quien funge como su director.

Ya la fundación cumplió cuatro años batallando contra la inseguridad alimentaria en Venezuela de la mano con entes ajenos a lo estatal. Desde el 2016 sirvió 7.000.000 de platos de comida y atiende alrededor de 14.400 niños diariamente en sus 214 comedores, una labor que hasta el momento se logró con apoyo de empresas privadas como parte de sus respectivas políticas de responsabilidad social empresarial, el más reciente fue el aporte dado por La Montserratina, que donó productos alimenticios a la ONG para su posterior distribución a las comunidades pobres de Caracas.

Esto demuestra que el empresariado privado entendió que las actuales tendencias del mundo corporativo apuntan a que ya no basta con generar buenos ingresos, ahora es importante también contribuir con el mejoramiento de las condiciones ambientales y sociales, marcando la diferencia para cuidar a la nueva generación que viene en camino.

Alimenta la Solidaridad, una luz frente a la desnutrición infantil

Con esto puede decirse que las organizaciones no deben ser independientes de lo que ocurre en sus naciones por lo que deben radicar su atención en el entorno para contribuir en la construcción del desarrollo sostenible. Es un sistema de gestión que beneficia no solo a las empresas, sino también a empleados, organizaciones de la sociedad civil, y al ambiente.

Generar nuevos significados en la sociedad, haciéndola evolucionar de lo más tradicional como programas aislados, a procesos de gestión responsable que comienzan con un liderazgo consciente, por eso la labor que hace Alimenta la Solidaridad junto al capital privado está basado en la Constitución de Venezuela y en Tratados internacionales.

El artículo 135 publicado en la Gaceta Oficial 5.453 del 24 de marzo de 2000, establece que «las obligaciones que corresponden al Estado, conforme a ésta y a la ley, en cumplimiento de los fines del bienestar social general, no excluyen las que, en virtud de la solidaridad y responsabilidad social como también la asistencia humanitaria, correspondan a los particulares según su capacidad.

Alimenta la Solidaridad, una luz frente a la desnutrición infantil

La ley proveerá lo conducente para imponer el cumplimiento de estas obligaciones, en los casos en que fuere necesario. Quienes aspiren al ejercicio de cualquier profesión, tienen el deber de prestar servicio a la comunidad durante el tiempo, lugar y condiciones que determine la ley». Por lo tanto, esta Ley transfiere obligaciones a la empresa privada para desarrollar programas de RSE.

Sin duda alguna, a pesar de la crisis humanitaria producto de la mala práctica gubernamental cuatro años después los números crecieron en términos de desnutrición pero también aumentó la esperanza con los comedores que  llegaron a 14 entidades del país como el Distrito Capital, Miranda, Anzoátegui, Lara, Carabobo, Aragua, Portuguesa, Vargas y Mérida. En Caracas, están en sectores populares de Antímano, Cota 905, Chapellín, Pinto Salinas, Las Mayas, Los Mecedores, Caricuao, El Valle, Nuevo Horizonte y Catia. Todo esto representa una labor enorme por parte de la fundación mencionada