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Los Incas son muy creyentes en sus ideales, y una muestra de ello es el culto que solían rendir al lago peruano Titicaca y manifiestan que de sus aguas nació y salió el Sol. Es el tercer lago más grande de Sudamérica, con más de 143 kilómetros cuadrados, pero está repleto de ranas muertas, botes de pintura y mucha basura.

“Si las ranas hablasen, dirían algo así: Esto me está matando.” – confesó la señora Maruja Inquilla, activista de la zona, hizo un acto de protesta ante la casa del Gobernador y dice que continuará haciendo movimientos de este tipo, porque el gobierno peruano, aliado con el boliviano, firmaron un pacto con un presupuesto de más de 500 millones de dólares para solventar un problema que afecta a la región.
El Gobierno peruano financió un estudio hace tres años, y en el mismo detectó sustancias químicas que son letales en el organismo de los seres vivos: mercurio y cobre. El mismo fue detectado hasta en cuatro especies de peces diferentes, lo que trae como consecuencia que por muchos cuidados que se hayan tenido para comerlos, fueron prácticamente en vano.

El estudio, en su conclusión, invitaba a que las autoridades exhortasen a la población a que bajasen el consumo de pescado, pero los habitantes afirmaron que bajo ningún concepto ellos fueron informados acerca de la alerta de contaminación en el lago, ni mucho menos de la existencia de estos materiales en los animales marinos.
La Doctora Jane M. Hightower, especialista en medicina interna en San Francisco – Estados Unidos – analizó el estudio y confirmó a Associated Press que los datos confirman que las cantidades de mercurio ingeridas por los locales son “inaceptables”.
