El Ministerio de Sanidad ha decidido con toda firmeza convertirse en un muro contra las pseudoterapias. Dentro de su plan contra estas prácticas sin evidencia científica, ha analizado ocho técnicas: vacuoterapia, taichí, luminoterapia en salud mental, respiración consciente, chi-kung, zerobalancing, aromaterapia y relajación basada en la inducción de sensaciones corporales.
Tras conocerse el análisis de estas ocho técnicas por parte de Sanidad, la ministra ha garantizado que su departamento va a ser «un muro contra las pseudoterapias» y va a analizar de manera «imparcial» e «independiente» cualquiera que surja para que la ciudadanía no se sienta después «engañada».
La ministra ha aconsejado a los ciudadanos que utilicen «cosas que funcionen» de acuerdo con la evidencia científica y que haga uso de todo «el arsenal terapéutico que tenemos, que es muy grande» y no se limita a medicamentos, también abarca el ejercicio físico, la alimentación saludable y el bienestar en sí mismo.
La idea de estos informes, que ya han analizado otras técnicas como pilates, yoga, terapia floral, reflexología, musicoterapia, terapia tumoral, meditación, masaje estructural profundo, magnetoterapia estática, dieta macrobiótica, masaje tailandés y sanación espiritual activa, es «dar visibilidad a la información» existente sobre las mismas «para que la gente no se sienta tampoco engañada sobre lo que está recibiendo».
«Cada uno puede hacer luego lo que quiera o considere para su propio bienestar, pero sin confundir que eso es una terapia con beneficios terapéuticos, son cosas diferentes», ha puntualizado Mónica García.
Y ha añadido: «La ciencia, por lo menos en este Ministerio, siempre va a ser la que guíe y la que sea nuestro faro para poder indicar y para poder prescribir terapias y técnicas terapéuticas».
La ministra de Sanidad, Mónica García, comparece ante la prensa con motivo del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, que reúne a las comunidades autónomas para abordar el Plan Integral de Prevención del Tabaquismo. EFE/ Javier Lizón
Todas han sido analizadas dentro del Plan de Protección de la Salud frente a las Pseudoterapias, que Sanidad puso en marcha en 2018 junto al Ministerio de Ciencia para proporcionar información veraz y que la ciudadanía pueda diferenciar las técnicas cuya eficacia para el tratamiento o curación de enfermedades ha sido contrastada científicamente de aquellas que no.
La vacuoterapia «no se puede considerar segura»
La vacuoterapia (cupping o terapia con ventosas) consiste en la aplicación de copas, habitualmente de cristal o plástico, calentadas sobre la piel o mediante otras técnicas de hacer ventosa, en diferentes puntos del cuerpo.
El informe concluye que esta terapia con ventosas «no se puede considerar una terapia segura» en patologías osteomusculares debido a los riesgos inherentes de su aplicación sobre el cuerpo, mayoritariamente en la vacuoterapia húmeda».
Asimismo, el beneficio que podrían mostrar «se basa en estudios de baja calidad que no permiten sustentar su eficacia, por lo que no estaría recomendado su uso en esta indicación».
El taichí, beneficioso por ser una actividad física
Con el taichí se pueden trabajar todos los músculos del cuerpo, potenciando fuerza, flexibilidad y equilibrio con menos problemas de sobrecarga muscular y riesgo de lesiones asociados a otras disciplinas deportivas.
Al ser una actividad física realizada para diversas patologías, sobre todo osteomusculares, «resulta beneficioso respecto al bienestar percibido y a diversas funciones como la reducción del dolor».
La mejoría percibida o el efecto neutro en diversas patologías, cuando se compara con otras modalidades de ejercicio adecuado al problema tratado, «sugiere que el beneficio va ligado a la realización de una actividad física».
La luminoterapia, sin evidencia para la salud mental
La luz con fines terapéuticos se aplica comúnmente con el uso de una caja de luz colocada aproximadamente a un metro y a una altura dentro del campo visual, aunque es posible hacerlo con una fuente de luz portátil que se pone sobre la cabeza, con artefactos de iluminación montados en el techo o con terapia de luz ‘naturalista’ -simulación amanecer-anochecer, que imita las transiciones crepusculares al aire libre-.
Se puede administrar durante períodos de tiempo variables y en diferentes momentos del día.
Debido a distintas limitaciones metodológicas de los estudios incluidos para valorar su uso en problemas de salud mental, «no es posible extraer conclusiones definitivas sobre la eficacia y seguridad». «No existe evidencia suficiente que apoye el uso de la luminoterapia en el tratamiento de diferentes condiciones clínicas de salud mental», redunda el informe.
La respiración consciente, «con cautela»
La práctica de estar presente de forma plena en el momento en que se realiza la respiración y sentir sus efectos podría aliviar la sensación de angustia o estrés, pues disminuye el ritmo cardíaco y la frecuencia respiratoria.
Pero el informe resalta que, en base a la actual evidencia y a sus limitaciones, los estudios sobre respiración consciente «deben ser interpretados con cautela» y no hay garantía de que sus resultados sobre eficacia sean extrapolables a la práctica clínica.
El chi-kung/qigong, evidencia «de baja calidad»
Otra de las pseudoterapias contra la que Sanidad quiere levantar un muro.
Se trata de un conjunto de ejercicios de respiración y movimiento con «algún posible beneficio» para la salud debido a la práctica de actividad física y a la educación de la respiración; permite trabajar todos los músculos del cuerpo potenciando la fuerza, la flexibilidad y el equilibrio, con menos problemas de sobrecarga muscular y riesgo de lesiones asociados a otras disciplinas deportivas.
Aunque podría tener el beneficio propio de una actividad física de bajo impacto sobre las personas con enfermedades osteomusculares y para contribuir a disminuir los niveles de estrés y mejorar la calidad de vida con un riesgo bajo de efectos adversos, «hay que tener en cuenta que la evidencia que sustenta esta afirmación es de baja calidad».
El zerobalancing, sin evidencia en ninguna condición clínica
Es una técnica o modalidad de trabajo corporal y manual mente/cuerpo que, según su fundador, Fritz Frederick Smith, involucra «energía» y «estructura», logrando un equilibrio en el individuo.
Con la información disponible en el momento actual, el informe zanja que «no existe evidencia científica sobre la seguridad y eficacia de la técnica en ninguna condición clínica».
La aromaterapia: los aceites esenciales son naturales, pero no inocuos
Es una rama de la fitoterapia que utiliza aceites esenciales (extraídos de plantas) para mejorar el bienestar, reducir la ansiedad, el estrés y otros síntomas clínicos tanto emocionales como físicos.
La baja calidad metodológica de muchos de los estudios incluidos en las revisiones sistemáticas identificadas «no permite extraer conclusiones definitivas»; puede ser un recurso complementario de algún valor para el tratamiento de síntomas físicos y psicológicos en enfermedades cardiovasculares y dismenorrea.
Además, los aceites esenciales «son naturales, pero no inocuos», y se han identificado una serie de eventos adversos leves asociados a su uso.
El entrenamiento autógeno: hay que seguir evaluando su seguridad
Entre las técnicas de relajación basadas en la inducción de sensaciones corporales, destaca el entrenamiento autógeno, que consiste en alcanzar un estado de relajación profunda a través de representaciones mentales de sensaciones físicas (calor, frío, pesadez) en diferentes partes del cuerpo.
Podría resultar beneficioso en la mejora de síntomas psicológicos y físicos en distintas condiciones de salud, pero las conclusiones «no pueden ser definitivas» debido al bajo número de estudios para cada condición de salud y su «riesgo de sesgo alto o incierto». «Es necesario seguir evaluando la seguridad de estas técnicas», concluye el análisis.
Estas son las ocho pseudoterapias analizadas en el último informe, pero Sanidad seguirá con esta tarea para persistir en ser un muro contra ellas.
Imagen de una campaña contra las pseudoterapias del Colegio de Médicos de Madrid