Subrayar textos es una de las técnicas de estudio más utilizadas dentro y fuera del aula: cuando se aplica correctamente, esta herramienta mejora la comprensión lectora, facilita la organización de las ideas y ayuda a elaborar posteriormente esquemas, resúmenes o mapas conceptuales con mayor facilidad. Pero no siempre se hace bien. Por ejemplo, es muy habitual que el alumnado resalte gran parte del contenido sin distinguir qué información es realmente importante. Compartimos algunas de las recomendaciones que destacan los especialistas en técnicas de estudio para enseñar a los estudiantes a subrayar de forma eficaz.

1. Comprender antes de destacar
Uno de los errores más comunes consiste en empezar a subrayar desde la primera línea del texto: antes de utilizar cualquier rotulador conviene realizar una lectura completa para comprender el tema y obtener una visión global de la información. Solo cuando el alumnado entiende el contenido puede identificar cuáles son las ideas principales y cuáles desempeñan un papel secundario.
2. Identificar solo las ideas principales
El objetivo del subrayado no es marcar la mayor cantidad posible de información, sino seleccionar aquello que realmente ayuda a comprender y recordar el tema. Por ello, es importante diferenciar las ideas principales de los ejemplos, explicaciones o detalles complementarios. La clave está en ser selectivo y destacar sólo aquello que será imprescindible durante el repaso.
3. Convertir los colores en una herramienta de organización
Cuando se emplea el mismo color para subrayar todo el texto resulta más difícil distinguir los distintos niveles de importancia. Una estrategia útil consiste en asignar una función concreta a cada color, por ejemplo reservando el azul para títulos, el verde para conceptos clave, el naranja para definiciones y el morado para datos o fechas relevantes.
4. Establecer y mantener criterios
En algunos casos resulta útil destacar una idea dentro de una frase para no perder el hilo del texto, mientras que en otros es más eficaz marcar párrafos completos cuando la información es más extensa o desarrolla una misma idea. También puede funcionar escribir en el margen una palabra o frase breve que sintetice la idea principal de cada apartado. Lo importante es que el alumnado mantenga siempre los mismos criterios de trabajo, de forma que el sistema de subrayado sea coherente y fácil de interpretar durante el repaso.
5. Comprobar si el subrayado realmente funciona
Una forma sencilla de evaluar si el subrayado es eficaz consiste en revisar únicamente las frases y conceptos destacados. Si los estudiantes son capaces de explicar el contenido general del tema leyendo solo esa información, significa que han realizado una buena selección. El mejor subrayado no es el más colorido, sino aquel que permite entender y recordar un contenido de forma rápida y sencilla.
6. Utilizar materiales que faciliten la lectura
Aunque pueda parecer un detalle menor, el material utilizado también influye en la eficacia de esta técnica. Los rotuladores que traspasan el papel generan manchas o pierden intensidad rápidamente pueden dificultar la lectura de los apuntes y hacer más complicado el repaso. Por ello, conviene utilizar herramientas que permitan destacar la información con claridad sin ocultar el texto original.
