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Los bosques, actualmente, ya no son vistos como los pulmones para los seres vivos. Ahora, se ven como una potencial fuente de ingresos para la sociedad.
Los bosques, carecen de algo que es preponderante para su existencia: Su biodiversidad. Al tener una amplia gama de animales y plantas que han sido cotizadas con un valor de miles de millones de dólares. De este tipo de características ambientales, miles de millones de personas se sustentan a costillas de un eventual daño al medio ambiente.
Otros factores por los que cada bosque en el mundo tiene relevancia, es porque pueden ser usados como una especie de esponjas para generar pluviosidad y, por lo tanto, los diversos institutos de ciencias ven esto como una oportunidad de negocios con entes gubernamentales. Pero, estas corporaciones no ven el daño que, a medio y -en ocasiones- a corto plazo se le está haciendo al ecosistema.

La reducción gradual de estos espacios puede traer muchas consecuencias negativas. Una de ellas que el principal reductor de los jardines botánicos, somos los mismos que, en teoría, debemos encargarnos de preservarlos: los seres humanos. Las personas, por lo general, no suelen darse cuenta del gran daño que hacen, y si no se toman cartas en el asunto, cuando se vean los nefastos resultados de sus acciones, no se tomarán medidas al respecto.
La naturaleza debe ser tomada en cuenta como el elemento, quizás, más importante para cuidar. A la par de tu mismo hogar. Con gestos muy sencillos pueden haber grandes cambios, y si se hace un esfuerzo combinada, se puede lograr que el ambiente nos dé un aire más puro para respirar. Todo queda de parte de nosotros.
